El arte de la desilusión o de cómo desilusionar eficazmente

abril 19, 2013

Está muy de moda hablar de ilusión y de cómo re ilusionarse y hemos descuidado el aspecto opuesto que tiene tanta o más importancia que la ilusión. En efecto, hablamos de la desilusión y de cómo conseguirla.

En este artículo aportamos nuestro granito de arena para esta importante meta y ofrecemos una serie de recomendaciones para conseguir desilusionarse o desilusionar a su entorno con eficacia:

1.- Hable mucho de la crisis. Permanentemente. Cada vez que le presenten a alguien pregúntele sin ambages: ¿Cómo llevas lo de la crisis? Con esta simple introducción habrá conseguido generar un aura de pesimismo al tono general de la conversación. Si, por casualidad, su interlocutor hiciera algún comentario positivo del tipo “no me quejo” o, “por ahora no tan mal…” déjele claro que es una gota excepcional en un mar de quejas. Le habrá quitado las ganas de comentar su positiva situación.

2.- Si tiene colaboradores, rechace todo proyecto que le presenten con la razonable argumentación de que “no es el momento”. Normalmente esa expresión suele ser bastante y repetida un número suficiente de veces (es decir, cada vez que le presenten un proyecto) conseguirá en poco tiempo que sus colaboradores dejen de presentarle proyectos.

3.- Lamentablemente existen colaboradores persistentes a los que no resulta tan fácil desilusionar. Son esos que ante la expresión “no es el momento” se ilusionan pensando que puede haber un momento que sí sea el adecuado. Ante estos recalcitrantes déjeselo claro: “cuando sea el momento abordaremos otros temas más importantes” suele ser un recurso eficaz contra el ilusionado permanente.

4.- No sueñe. Ni deje soñar a sus colaboradores. Toda ilusión, toda esperanza comienza con un sueño. Recuerde a Martin Luther King (“tengo un sueño”). No querrá parecerse a él ¿verdad?

5.- Aprecie cada golpe de suerte del destino como una irrepetible y desafortunada casualidad. Conseguir el contrato del año, que la auditoría haya salido sin reparos, que se hayan tenido beneficios… son frutos de una carambola casual que no se va a volver a dar en los próximos cien años.

6.- Si alguien insistiera en temas como “lo hemos logrado”, “entre todos…”, “el esfuerzo …” o, lo más difícil de manejar, frases como: “es que somos buenos…” o “sabemos hacer nuestro trabajo…”, esfuércese al máximo en resaltar la probabilidad que había de que saliera mal y de que si ha salido así ha sido más un error, una falla de la naturaleza que el fruto de una serie lógica de acontecimientos. Deje claro que eso es algo que no va a volver a pasar y cambie tan pronto pueda de conversación. Céntrese en lo importante: aquello que va mal.

7.- Seguro que en su empresa hay muchas cosas que van mal. ¡Hable de ellas! Permanentemente, constantemente. Generalice. Extienda cada gota de ineficacia a toda la empresa. Esta sugerencia es muy potente. Quizá la más eficaz de todas. Empléela a discreción. No se coarte. A pesar de las apariencias puede surgir la ilusión en cualquier momento. Su obligación es no dejarle ningún resquicio por donde pueda brotar.

Aunque hay muchos más modos de abortar la ilusión, en principio, estas suelen ser muy eficaces y pueden ser un buen primer paso para generar la desilusión en su entorno.

De todas formas, ¡NO SE ILUSIONE! La ilusión puede surgir donde menos se espera. Esté atento y vigilante.

Iñaki Pérez

Socio-Director

Dirección y Resultados.

iperez@dir2.es


FELIZ 2013 Y ALGO MÁS

diciembre 31, 2012

A todos los que en algún momento os habéis acercado a este blog o a nuestro grupo os quiero desear un

¡¡ 2013 MEJOR en todos los sentidos !!

Y además os quiero dejar un regalo en este último post del 2012. Me lo mandó ayer un amigo y como me ha parecido una perla quiero compartirla con todos vosotros.OPTIMISMO

Se trata de “El Credo para Optimistas” fue escrito por Christian D. Larson en 1912 dentro de su libro “Tus fuerzas y como usarlas”

Dice así:

 

“Me Prometo a mi mismo:

–          Ser tan fuerte, que nada puede perturbar mi paz interior.

–          Hablar de salud, felicidad y prosperidad a toda persona con la que me encuentre.

–          Hacer sentir a mis amigos que hay algo maravilloso en cada uno de ellos.

–          Mirar el lado bueno de todas las cosas y así hacer de mi optimismo una realidad.

–          Pensar solo en lo mejor, trabajar solo por lo mejor y esperar solo lo mejor.

–          Ser tan entusiasta por el éxito de los demás, como lo soy con el mío.

–          Olvidar los errores del pasado y continuar hacia los grandes logros del futuro.

–          Tener un semblante alegre en todo momento y regalarle una sonrisa a cada ser vivo que conozca.

–          Dedicar tanto tiempo a mejorarme a mí mismo, que no me de tiempo de criticar a los demás.

–          Ser demasiado grande para la preocupación, demasiado noble para la rabia, demasiado fuerte para el miedo y demasiado feliz para permitir la presencia de problemas.

–          Pensar bien de mi mismo y proclamar este hecho al mundo no solo con palabras, sino con grandes acciones.

–          Vivir con la Fe de que el mundo entero esta de mi lado, siempre que sea fiel a lo mejor de mí mismo”

Yo que casi siempre he sido una persona ultra-optimista, sé que es un manifiesto difícil de cumplir, pero no tengo ninguna duda de que quien actue de acuerdo a estos principios tendrá más éxito en la vida y sobre todo será más feliz.

Hasta el año que viene.


Mensajes de Ghandi, más vigentes que nunca

octubre 27, 2012

El reciente viaje del Rey a India me ha producido curiosidad sobre la figura de Gandhi. Nunca había visto su lista de los 7 pecados sociales y la verdad es que no tiene desperdicio. ¿La conocéis? Aquí os la dejo:

LOS 7 PECADOS SOCIALES:

1. Política sin principios

2. Negocios sin moral

3. Bienestar sin trabajo

4. Educación sin carácter

5. Ciencia sin humanidad

6. Goce sin responsabilidad

7. Religión sin sacrificio

También me ha llamado mucho la atención un fragmento de uno de sus discursos que tambien os comparto:

 «Creo en mí mismo; creo en los que trabajan conmigo; creo en mis amigos; creo en mi familia.

Creo que Dios me prestará todo lo que necesito para triunfar, mientras que yo me esfuerce para alcanzarlo con medios lícitos y honestos.

Creo en las oraciones y nunca cerraré mis ojos para dormir, sin pedir antes la debida orientación a fin de ser paciente con los otros y tolerante con los que no creen como yo creo.

Creo que el triunfo es el resultado del esfuerzo inteligente, que no depende de suerte, de magia, de amigos, compañeros dudosos o de jefes.

Creo que sacaré de la vida exactamente lo que coloqué en ella.

Y siendo así , seré cauteloso cuando trate a los otros, como quiero que ellos sean conmigo…

No calumniaré a aquellos que no me gustan; no disminuiré mi trabajo por ver que los otros lo hacen; prestaré el mejor servicio de que soy capaz, porque me juré a mí mismo triunfar en la vida, y sé que el triunfo es siempre resultado del esfuerzo consciente y eficaz.

Finalmente, perdonaré a los que me ofenden, porque comprendo que algunas veces yo también ofendo a los otros y necesito perdón. CUANDO UN ÚNICO HOMBRE ALCANZA LA PLENITUD DEL AMOR, NEUTRALIZA EL ODIO DE VARIOS…»

¡¡¡¡ Qué sencillo, que potente, que completo!!!!


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